* 2012

♥♥♥
Tenía un gato que se llamaba Satán, alias Sr. Coco.
Cuando era pequeñito, intentaba saltar desde la silla a la mesa y se caía. Volvía a intentarlo y volvía a caerse. Hasta que un día lo logró. Su cara de satisfacción en ese momento lo dijo todo. Aún la recuerdo.
Este es mi homenaje a ese gato insistente, con un nombre aterrador pero con un corazón enorme, al que a veces extraño.

Es mi deseo que en este año que comienza, sigamos siendo insistentes con todo lo que nos quedó pendiente.